El ciclo de Boyd (OODA)

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Este debate contiene 3 respuestas, tiene 3 mensajes y lo actualizó  piercing58 hace 2 años, 11 meses.

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    EL PARACA
    Jefe de claves

    POR PIERCING58

    Últimamente, veo como muchos de nosotros intentamos mejorar nuestra técnica de juego mediante entrenamientos de tiro, de formaciones, de uso de radios, etc. Pero creo a mí entender que sobre todo, nos falta entrenar la actitud y el comportamiento “en combate”. Muchas veces, el instinto de supervivencia, o la lentitud a la hora de tomar decisiones nos hace perder el enfrentamiento, aun teniendo mayor ventaja táctica o estratégica. Es por ello, que he recordado el Ciclo de Boyd, o como es normalmente llamado, el Ciclo OODA.

    ¿Qué significa OODA?

    OODA es el acrónimo de Observar, Orientar, Decidir y Actuar, que según la teoría de Boyd, es un ciclo que se repite constantemente en el combate, el cual podría definirse como una sucesión de ciclos OODA donde los dos contendientes luchan por el tiempo del adversario. Un momento… He dicho ¿luchan por el tiempo? Vamos a explicarlo…

    La importancia del tiempo en la toma de decisiones.

    Partiendo de la base de que en un combate, la victoria corre a cargo de aquel que elimine a su contrario, ambos contendientes están obligados a tener la iniciativa para que el otro vaya a remolque de las acciones que hemos realizado. Y como la iniciativa es para aquel que actúe más rápido, podemos suscribir lo dicho anteriormente, luchamos por reducir el tiempo del adversario a cero.

    Las decisiones que tardamos en tomar, o que retrasamos en llevar a cabo, raramente son eficaces, ya que en ese tiempo de demora, el adversario ya ha tomado y decisiones y actuado, haciendo que las nuestras estén desfasadas y resulten ineficaces.

    Nuestro Reloj Interno.

    ¿A quién no le ha pasado, que durante determinados momentos, el tiempo pasa más lentamente? O al contrario, se te pasa muy rápidamente, según necesitemos o queramos más tiempo. Como ejemplos, puedo daros clases aburridísimas de cualquier materia en donde miramos el reloj cada x tiempo para comprobar que sólo ha avanzado unos minutos, o ese partido de fútbol en el que vuestro equipo necesita un gol para ganar y el tiempo reglamentario está a punto de consumirse…

    Estos ejemplos están expuestos sobre minutos de tiempo, pero en un combate, nos movemos en diferencias de segundos e incluso, bastante menos, todos hemos visto e intentado emular los famosos vídeos de Magpul Dynamics® donde se cambia de cargador y de posición a una velocidad increíble. ¿Cómo lo consiguen? Pues entrenando mucho y quitando vicios y malos hábitos, como mover la cabeza para mirar, o el hecho de tener memorizado la situación y la colocación de sus cargadores ayuda a ello. Valga este otro ejemplo como uso de un ciclo OODA.

    -Chris Costa va con su arma enfundada cuando de repente, ve salir de la esquina una silueta de diana.
    -Chris Costa Observa la diana, lleva pintada un enemigo armado.
    -Chris Costa se Orienta en el espacio-tiempo de la situación, sabe que ha de abatirla, calcula los riesgos, si hay otras siluetas de civiles o no, si hay más siluetas de enemigos, donde y cómo se mueve la silueta enemiga.
    -Chris Costa Decide desenfundar y disparar.
    -Chris Costa Actúa desenfundando, disparando a la silueta, acertando en el blanco y guardando otra vez su arma.

    Todo ello, en cuestión de décimas de segundo, obviamente, es un entrenamiento, pero podría haber sucedido en la calle, y en vez de una silueta, podría ser un atracador que sale de las oficinas de Costa Ludus.

    Toda esta secuencia ha sido producto de un aprovechamiento del ciclo OODA, Chris Costa es consciente de que tiene poco tiempo para abatir a la silueta, y actúa en consecuencia, es lo que os trato de explicar, que hay que ser rápido y decidido.

    Observar.

    Este debe ser el paso más importante, en una cadena de acciones, si la primera falla, el resto fallará también y caerá en cascada como un castillo de naipes. Así que observar es fundamental. Si nos detenemos a pensar un momento, y nos fijamos en los conflictos bélicos actuales, podemos ver como las grandes potencias tienen a su disposición satélites, aviones de reconocimiento no tripulados, radares, etc. Todo ello para conseguir tener la mayor información visual posible en tiempo real. O al menos, poder estimar los movimientos enemigos con la mayor exactitud posible.

    Pues bien, no existe diferencia alguna con lo que nosotros hacemos, salvo el aspecto económico, que como es mucho, no podemos acceder a toda esa tecnología y hemos de fiarnos de nuestro radar, que no es otro sino nuestros ojos.

    Veamos entonces, cómo usamos nuestros ojos:

    En una situación de estrés, como puede ser un posible contacto rival cercano, llevamos nuestra réplica encarada, es decir, a donde apuntan nuestros ojos, apunta nuestra réplica… Eso tiene varios inconvenientes, ¿a quién no le ha pasado que a cualquier movimiento delante de nuestros ojos ha apretado el gatillo y luego ser un compañero de equipo, una rama, o incluso un animal asustado que pasaba por ahí? Ese, el más evidente y el que mucha gente entrena para evitar, pero no nos damos cuenta del otro gran inconveniente y que es más importante… La réplica nos impide ver nos provoca un ángulo ciego en el que nuestros ojos no pueden ver más allá, obligándonos a hacer gestos y movimientos innecesarios. Si llevásemos la réplica a baja altura (en guardia), nuestro cono visual sería de unos 180º en vez de unos limitados 140-150º.

    Bien, ya hemos ganado algo de visión periférica, pero… ¿cómo la usamos? Si sumamos movimiento del cuerpo, de la cabeza, y de los ojos, nos da una variedad casi infinita de movimientos y ángulos con lo que podremos observar todo lo que haya a nuestro alrededor. El problema, radica en que al haber tanto espacio, podemos obviar zonas potencialmente peligrosas, esto, sólo es evitable con un adecuado adiestramiento. No hay una fórmula matemática exacta, puesto que todo radicará en el entorno y en el contexto en el que nos encontremos en ese momento. Por eso, es importante los entrenamientos force-on-force, simulando todas las probabilidades que puedan surgir en un entorno parecido. Además, estos entrenamientos nos ayudarán en el tercer paso del Ciclo OODA.

    Orientar.

    Una vez hemos observado todo lo que está a nuestro alrededor, tenemos que orientarnos, Boyd obviamente, no se refiere a orientarse en el terreno con un mapa, sino en la situación global. Es decir, ordenar nuestros pensamientos, situarnos dentro del marco de la situación global que queremos, y calcular las posibilidades que se nos ofrecen. Dicho así, parece muy difícil, pongamos un ejemplo.

    Cuando una persona está aprendiendo a conducir, tiene que orientarse respecto a muchas cosas, la posición de las manos, el freno, el acelerador, el embrague, las marchas, las distancias respecto a los otros coches, etc. Según van pasando las prácticas, este conductor va memorizando subconscientemente todas aquellas maniobras que ha de realizar, ya no piensa en pisar el embrague para meter una marcha, ya no piensa en tener que poner el intermitente para señalizar, etc. Son cosas que va mecanizando porque subconscientemente ya las ha asimilado como acción-reacción, digamos, que ya sabe orientarse en la conducción gracias a las prácticas, o a lo que es lo mismo, al entrenamiento force-on-force.

    Es decir, después de que se repitan determinadas situaciones, nuestro cuerpo ya sabrá orientarse y procesará mentalmente todas las opciones disponibles, entonces, podremos pasar al siguiente paso, decidir.

    Decidir.

    A la hora de tomar decisiones, Boyd divide la mente en dos partes, la subconsciente, y la consciente. Mediante el entrenamiento, hemos de conseguir que todas aquellas decisiones que se tengan que tomar en un breve espacio de tiempo han de ser tomadas con la mente subconsciente, dejando que sean automatismos (como levantar la cabeza antes de dar un pase, desenfundar al ver un enemigo, pisar el embrague antes de meter la marcha…) Estas decisiones subconscientes, las tomamos en base a la experiencia anterior (entrenamientos force-to-force) sobre lo que observamos y orientamos, y sobre el tiempo disponible para tomar esa decisión. Cuanto menor tiempo tengamos, mayor probabilidad de que decidamos subconscientemente. Cuanto mayor tiempo tengamos para decidir (ya sea porque la amenaza está lejos, o no la consideremos como tal), mayor uso de la mente consciente haremos.

    Ken J. Good, en su artículo “Got a Second” (http://www.progressivecombat.com) lo expone claramente, y no se me ocurre mejor ejemplo, así que vamos a copiárselo:

    Un policía detiene a un vehículo al margen de la carretera para entregarle una multa de tráfico a su conductor. En principio el policía lo hace todo correctamente. Realiza su evaluación inicial de la situación y comienza a acercarse al vehículo para establecer contacto con el conductor.

    En cuanto contacta verbal y visualmente con el conductor éste echa mano entre sus piernas para alcanzar una pistola con la clara intención de disparar al policía. El policía acaba de entrar en el ciclo OODA según los términos que marca este enfrentamiento en particular. El sospechoso ya ha empezado su ciclo. Mientras el policía interpreta el lenguaje corporal llega un momento en el que realmente ve la pistola que se expone a su vista (Observación) y comienza a orientarse hacia tal situación. Se trata de una situación que no presencia habitualmente. Durante la fase de orientación concluye que verdaderamente se trata de una pistola, que la amenaza es real e inminente y que tiene que decidir qué hace. Como la amenaza está relativamente cerca y el periodo de tiempo disponible es muy limitado el subconsciente se hace cargo inmediatamente de la fase de decisión y en tal momento el policía entra en modo piloto automático.
    El policía se ve obligado a retroceder por la presión del momento así que gira su cuerpo 90 grados hacia su derecha y empieza a acelerar para situarse deprisa y corriendo detrás de su vehículo. Su vehículo constituye todo lo que le es conocido y seguro. Representa algo familiar en lo que confiar que proporciona cubierta, ocultación, comunicaciones y armas adicionales con las que neutralizar a la amenaza.

    Simultáneamente el sospechoso trata de batir al policía provocando inmediatamente sobre él una decisión-acción para girarse y abandonar la zona cercana, lo que constituye una decisión subconsciente que en este momento aprovecha la amenaza en su favor. El sospechoso continúa progresando en el ciclo OODA hasta llegar otra vez al principio para observar. Entonces el sospechoso sale de su vehículo y observa que tiene a su alcance a un policía que le está dando la espalda y que básicamente trata de correr más rápido que unos proyectiles que son supersónicos.

    Pero volvamos al policía, ¿en qué momento del ciclo OODA se encuentra? Pues está en la oculta tercera O, O de “¡Oh! ¡Mierda!”. Ya no puede obtener información visual útil alguna sobre el sospechoso que se estaba moviendo y ahora también le dispara. Llegado este momento sólo la gracia de Dios puede ayudarle. ¿Cómo ha podido llegar a exponerse a sí mismo frente ante tal situación en la que tiene muy pocas posibilidades de superar con éxito las circunstancias. Una decisión subconsciente virtualmente instantánea le ha forzado a llegar hasta aquí”.

    ¿Podría haberse evitado? Concluye Good que sí, y estoy totalmente de acuerdo con él, como hemos dicho más atrás, entrenamientos force-to-force hubiesen bastado para que el policía tuviese memoria en su subconsciente de cómo actuar cuando le sacan una pistola en una situación rutinaria. De hecho, el ciclo de Boyd se sustenta de eso, de los entrenamientos que ocupan todas las combinaciones posibles en situaciones concretas. Si ese policía hubiese entrenado qué hacer cuando te sacan una pistola por la ventanilla, su cuerpo hubiese tomado una mejor decisión que la de darle la espalda a un riesgo más que potencial.

    Actuar.

    Por fin algo de acción decía el muñeco de aquel videojuego, pero… ¿hasta qué punto es tan importante actuar? ¿Por qué nos centramos tan sólo en eso? La acción de apretar el gatillo, de dar una patada a la puerta o de decidir qué camino tomar es importante, por supuesto, pero es más importante el por qué hemos decidido tomar esa decisión.

    Nuestras observaciones, orientación y decisión, son lo que marcarán el éxito del fracaso. Reza un dicho popular, “las decisiones sin acciones son inútiles y las acciones sin decisiones son temerarias”.

    Un correcto funcionamiento del ciclo OODA se consigue mediante el entrenamiento constante sobre posibles situaciones, entrena como juegas, y juega como entrenas, la memoria subconsciente, hará casi todo el resto…

    Termino con otra cita de Ken J. Good:

    La capacidad para predecir futuros acontecimientos en un entorno táctico constituye un poderoso activo que interesa mucho incluir en tu arsenal personal.

    Biliografía y documentación:

    Wikipedia

    El ciclo OODA por Ken J. Good y su traducción al castellano por Jorge Tierno Rey

    • Este debate fue modificado hace 2 años, 12 meses por Foto de perfil de Facebook EL PARACA.
    #6143
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    HK.Ruso
    Moderador

    Interesante. Muy interesante e instructivo.

    Sobre todo algo que siempre he apoyado en cuanto a los entrenamientos: el “force on force”. Veo como a muchos equipos les gusta entrenar situaciones CQB/MOUT sin “fuerza opositora”.
    Creen hacerlo todo bien, cubriendo sus sectores/esquinas… se graban en videos, se hacen sus fotos, lo publican… etc, hasta que se dan de bruces con la “realidad” de las partidas en las que un solo enemigo, sin entrenamiento ninguno, parapetado en una habitación elimina al “breacher” y hasta a los 2 siguientes elementos que entran a despejar la sala.

    Uno de muchos casos, por poner solo un ejemplo.

    Asi que nota para todos aquellos que se tomen en serio los entrenos: plantead siempre un apartado del entreno en el que podáis simular una situación de enfrentamiento con fuerza opositora. No hay mejor ayuda que esa.

    Y si los TIER os lo planteais podeis contar con servidor para la “opposing force” 😉

    #6149
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    EL PARACA
    Jefe de claves

    Siempre usamos “enemigos” cuando entrenamos, precisamente por estas cosas que dices Ruso, pero te tendremos muy en cuenta men.

    #6193

    piercing58
    Participante

    Rusi, a ver si me pongo y redacto algunos trainings que tengo FoF…

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    POR PIERCING58

    Últimamente, veo como muchos de nosotros intentamos mejorar nuestra técnica de juego mediante entrenamientos de tiro, de formaciones, de uso de radios, etc. Pero creo a mí entender que sobre todo, nos falta entrenar la actitud y el comportamiento “en combate”. Muchas veces, el instinto de supervivencia, o la lentitud a la hora de tomar decisiones nos hace perder el enfrentamiento, aun teniendo mayor ventaja táctica o estratégica. Es por ello, que he recordado el Ciclo de Boyd, o como es normalmente llamado, el Ciclo OODA.

    ¿Qué significa OODA?

    OODA es el acrónimo de Observar, Orientar, Decidir y Actuar, que según la teoría de Boyd, es un ciclo que se repite constantemente en el combate, el cual podría definirse como una sucesión de ciclos OODA donde los dos contendientes luchan por el tiempo del adversario. Un momento… He dicho ¿luchan por el tiempo? Vamos a explicarlo…

    La importancia del tiempo en la toma de decisiones.

    Partiendo de la base de que en un combate, la victoria corre a cargo de aquel que elimine a su contrario, ambos contendientes están obligados a tener la iniciativa para que el otro vaya a remolque de las acciones que hemos realizado. Y como la iniciativa es para aquel que actúe más rápido, podemos suscribir lo dicho anteriormente, luchamos por reducir el tiempo del adversario a cero.

    Las decisiones que tardamos en tomar, o que retrasamos en llevar a cabo, raramente son eficaces, ya que en ese tiempo de demora, el adversario ya ha tomado y decisiones y actuado, haciendo que las nuestras estén desfasadas y resulten ineficaces.

    Nuestro Reloj Interno.

    ¿A quién no le ha pasado, que durante determinados momentos, el tiempo pasa más lentamente? O al contrario, se te pasa muy rápidamente, según necesitemos o queramos más tiempo. Como ejemplos, puedo daros clases aburridísimas de cualquier materia en donde miramos el reloj cada x tiempo para comprobar que sólo ha avanzado unos minutos, o ese partido de fútbol en el que vuestro equipo necesita un gol para ganar y el tiempo reglamentario está a punto de consumirse…

    Estos ejemplos están expuestos sobre minutos de tiempo, pero en un combate, nos movemos en diferencias de segundos e incluso, bastante menos, todos hemos visto e intentado emular los famosos vídeos de Magpul Dynamics® donde se cambia de cargador y de posición a una velocidad increíble. ¿Cómo lo consiguen? Pues entrenando mucho y quitando vicios y malos hábitos, como mover la cabeza para mirar, o el hecho de tener memorizado la situación y la colocación de sus cargadores ayuda a ello. Valga este otro ejemplo como uso de un ciclo OODA.

    -Chris Costa va con su arma enfundada cuando de repente, ve salir de la esquina una silueta de diana.
    -Chris Costa Observa la diana, lleva pintada un enemigo armado.
    -Chris Costa se Orienta en el espacio-tiempo de la situación, sabe que ha de abatirla, calcula los riesgos, si hay otras siluetas de civiles o no, si hay más siluetas de enemigos, donde y cómo se mueve la silueta enemiga.
    -Chris Costa Decide desenfundar y disparar.
    -Chris Costa Actúa desenfundando, disparando a la silueta, acertando en el blanco y guardando otra vez su arma.

    Todo ello, en cuestión de décimas de segundo, obviamente, es un entrenamiento, pero podría haber sucedido en la calle, y en vez de una silueta, podría ser un atracador que sale de las oficinas de Costa Ludus.

    Toda esta secuencia ha sido producto de un aprovechamiento del ciclo OODA, Chris Costa es consciente de que tiene poco tiempo para abatir a la silueta, y actúa en consecuencia, es lo que os trato de explicar, que hay que ser rápido y decidido.

    Observar.

    Este debe ser el paso más importante, en una cadena de acciones, si la primera falla, el resto fallará también y caerá en cascada como un castillo de naipes. Así que observar es fundamental. Si nos detenemos a pensar un momento, y nos fijamos en los conflictos bélicos actuales, podemos ver como las grandes potencias tienen a su disposición satélites, aviones de reconocimiento no tripulados, radares, etc. Todo ello para conseguir tener la mayor información visual posible en tiempo real. O al menos, poder estimar los movimientos enemigos con la mayor exactitud posible.

    Pues bien, no existe diferencia alguna con lo que nosotros hacemos, salvo el aspecto económico, que como es mucho, no podemos acceder a toda esa tecnología y hemos de fiarnos de nuestro radar, que no es otro sino nuestros ojos.

    Veamos entonces, cómo usamos nuestros ojos:

    En una situación de estrés, como puede ser un posible contacto rival cercano, llevamos nuestra réplica encarada, es decir, a donde apuntan nuestros ojos, apunta nuestra réplica… Eso tiene varios inconvenientes, ¿a quién no le ha pasado que a cualquier movimiento delante de nuestros ojos ha apretado el gatillo y luego ser un compañero de equipo, una rama, o incluso un animal asustado que pasaba por ahí? Ese, el más evidente y el que mucha gente entrena para evitar, pero no nos damos cuenta del otro gran inconveniente y que es más importante… La réplica nos impide ver nos provoca un ángulo ciego en el que nuestros ojos no pueden ver más allá, obligándonos a hacer gestos y movimientos innecesarios. Si llevásemos la réplica a baja altura (en guardia), nuestro cono visual sería de unos 180º en vez de unos limitados 140-150º.

    Bien, ya hemos ganado algo de visión periférica, pero… ¿cómo la usamos? Si sumamos movimiento del cuerpo, de la cabeza, y de los ojos, nos da una variedad casi infinita de movimientos y ángulos con lo que podremos observar todo lo que haya a nuestro alrededor. El problema, radica en que al haber tanto espacio, podemos obviar zonas potencialmente peligrosas, esto, sólo es evitable con un adecuado adiestramiento. No hay una fórmula matemática exacta, puesto que todo radicará en el entorno y en el contexto en el que nos encontremos en ese momento. Por eso, es importante los entrenamientos force-on-force, simulando todas las probabilidades que puedan surgir en un entorno parecido. Además, estos entrenamientos nos ayudarán en el tercer paso del Ciclo OODA.

    Orientar.

    Una vez hemos observado todo lo que está a nuestro alrededor, tenemos que orientarnos, Boyd obviamente, no se refiere a orientarse en el terreno con un mapa, sino en la situación global. Es decir, ordenar nuestros pensamientos, situarnos dentro del marco de la situación global que queremos, y calcular las posibilidades que se nos ofrecen. Dicho así, parece muy difícil, pongamos un ejemplo.

    Cuando una persona está aprendiendo a conducir, tiene que orientarse respecto a muchas cosas, la posición de las manos, el freno, el acelerador, el embrague, las marchas, las distancias respecto a los otros coches, etc. Según van pasando las prácticas, este conductor va memorizando subconscientemente todas aquellas maniobras que ha de realizar, ya no piensa en pisar el embrague para meter una marcha, ya no piensa en tener que poner el intermitente para señalizar, etc. Son cosas que va mecanizando porque subconscientemente ya las ha asimilado como acción-reacción, digamos, que ya sabe orientarse en la conducción gracias a las prácticas, o a lo que es lo mismo, al entrenamiento force-on-force.

    Es decir, después de que se repitan determinadas situaciones, nuestro cuerpo ya sabrá orientarse y procesará mentalmente todas las opciones disponibles, entonces, podremos pasar al siguiente paso, decidir.

    Decidir.

    A la hora de tomar decisiones, Boyd divide la mente en dos partes, la subconsciente, y la consciente. Mediante el entrenamiento, hemos de conseguir que todas aquellas decisiones que se tengan que tomar en un breve espacio de tiempo han de ser tomadas con la mente subconsciente, dejando que sean automatismos (como levantar la cabeza antes de dar un pase, desenfundar al ver un enemigo, pisar el embrague antes de meter la marcha…) Estas decisiones subconscientes, las tomamos en base a la experiencia anterior (entrenamientos force-to-force) sobre lo que observamos y orientamos, y sobre el tiempo disponible para tomar esa decisión. Cuanto menor tiempo tengamos, mayor probabilidad de que decidamos subconscientemente. Cuanto mayor tiempo tengamos para decidir (ya sea porque la amenaza está lejos, o no la consideremos como tal), mayor uso de la mente consciente haremos.

    Ken J. Good, en su artículo “Got a Second” (http://www.progressivecombat.com) lo expone claramente, y no se me ocurre mejor ejemplo, así que vamos a copiárselo:

    Un policía detiene a un vehículo al margen de la carretera para entregarle una multa de tráfico a su conductor. En principio el policía lo hace todo correctamente. Realiza su evaluación inicial de la situación y comienza a acercarse al vehículo para establecer contacto con el conductor.

    En cuanto contacta verbal y visualmente con el conductor éste echa mano entre sus piernas para alcanzar una pistola con la clara intención de disparar al policía. El policía acaba de entrar en el ciclo OODA según los términos que marca este enfrentamiento en particular. El sospechoso ya ha empezado su ciclo. Mientras el policía interpreta el lenguaje corporal llega un momento en el que realmente ve la pistola que se expone a su vista (Observación) y comienza a orientarse hacia tal situación. Se trata de una situación que no presencia habitualmente. Durante la fase de orientación concluye que verdaderamente se trata de una pistola, que la amenaza es real e inminente y que tiene que decidir qué hace. Como la amenaza está relativamente cerca y el periodo de tiempo disponible es muy limitado el subconsciente se hace cargo inmediatamente de la fase de decisión y en tal momento el policía entra en modo piloto automático.
    El policía se ve obligado a retroceder por la presión del momento así que gira su cuerpo 90 grados hacia su derecha y empieza a acelerar para situarse deprisa y corriendo detrás de su vehículo. Su vehículo constituye todo lo que le es conocido y seguro. Representa algo familiar en lo que confiar que proporciona cubierta, ocultación, comunicaciones y armas adicionales con las que neutralizar a la amenaza.

    Simultáneamente el sospechoso trata de batir al policía provocando inmediatamente sobre él una decisión-acción para girarse y abandonar la zona cercana, lo que constituye una decisión subconsciente que en este momento aprovecha la amenaza en su favor. El sospechoso continúa progresando en el ciclo OODA hasta llegar otra vez al principio para observar. Entonces el sospechoso sale de su vehículo y observa que tiene a su alcance a un policía que le está dando la espalda y que básicamente trata de correr más rápido que unos proyectiles que son supersónicos.

    Pero volvamos al policía, ¿en qué momento del ciclo OODA se encuentra? Pues está en la oculta tercera O, O de “¡Oh! ¡Mierda!”. Ya no puede obtener información visual útil alguna sobre el sospechoso que se estaba moviendo y ahora también le dispara. Llegado este momento sólo la gracia de Dios puede ayudarle. ¿Cómo ha podido llegar a exponerse a sí mismo frente ante tal situación en la que tiene muy pocas posibilidades de superar con éxito las circunstancias. Una decisión subconsciente virtualmente instantánea le ha forzado a llegar hasta aquí”.

    ¿Podría haberse evitado? Concluye Good que sí, y estoy totalmente de acuerdo con él, como hemos dicho más atrás, entrenamientos force-to-force hubiesen bastado para que el policía tuviese memoria en su subconsciente de cómo actuar cuando le sacan una pistola en una situación rutinaria. De hecho, el ciclo de Boyd se sustenta de eso, de los entrenamientos que ocupan todas las combinaciones posibles en situaciones concretas. Si ese policía hubiese entrenado qué hacer cuando te sacan una pistola por la ventanilla, su cuerpo hubiese tomado una mejor decisión que la de darle la espalda a un riesgo más que potencial.

    Actuar.

    Por fin algo de acción decía el muñeco de aquel videojuego, pero… ¿hasta qué punto es tan importante actuar? ¿Por qué nos centramos tan sólo en eso? La acción de apretar el gatillo, de dar una patada a la puerta o de decidir qué camino tomar es importante, por supuesto, pero es más importante el por qué hemos decidido tomar esa decisión.

    Nuestras observaciones, orientación y decisión, son lo que marcarán el éxito del fracaso. Reza un dicho popular, “las decisiones sin acciones son inútiles y las acciones sin decisiones son temerarias”.

    Un correcto funcionamiento del ciclo OODA se consigue mediante el entrenamiento constante sobre posibles situaciones, entrena como juegas, y juega como entrenas, la memoria subconsciente, hará casi todo el resto…

    Termino con otra cita de Ken J. Good:

    La capacidad para predecir futuros acontecimientos en un entorno táctico constituye un poderoso activo que interesa mucho incluir en tu arsenal personal.

    Biliografía y documentación:

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    El ciclo OODA por Ken J. Good y su traducción al castellano por Jorge Tierno Rey

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    Sobre todo algo que siempre he apoyado en cuanto a los entrenamientos: el “force on force”. Veo como a muchos equipos les gusta entrenar situaciones CQB/MOUT sin “fuerza opositora”.
    Creen hacerlo todo bien, cubriendo sus sectores/esquinas… se graban en videos, se hacen sus fotos, lo publican… etc, hasta que se dan de bruces con la “realidad” de las partidas en las que un solo enemigo, sin entrenamiento ninguno, parapetado en una habitación elimina al “breacher” y hasta a los 2 siguientes elementos que entran a despejar la sala.

    Uno de muchos casos, por poner solo un ejemplo.

    Asi que nota para todos aquellos que se tomen en serio los entrenos: plantead siempre un apartado del entreno en el que podáis simular una situación de enfrentamiento con fuerza opositora. No hay mejor ayuda que esa.

    Y si los TIER os lo planteais podeis contar con servidor para la “opposing force” 😉

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